En un espectáculo de auténtico lujo, pudimos ver una versión cuidadosamente restaurada de la película emblemática Nosferatu, del maestro Murnau, con acompañamiento de música especialmente compuesta para los 92 minutos de duración, por José María Sánchez Verdú. El programa llama al acto Concierto Proyección, pero yo me permito dar vuelta a estas palabras, y llamarlo “Proyección Concierto”: porque lo que se ve, es la película, ya que la orquesta y el coro están escondidos en el foso, y solamente se divisan, de forma esporádica, los brazos de José Ramón Encinar, dirigiendo a sus huestes.Además la música de fondo para esta película está tan bien hecha, tan amoldada a lo que sucede en la pantalla, que a veces uno se olvida que está sonando. Creo que la película, sin esta música, perdería interés, y lo mismo vale al revés: No es música de…
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