Coincidiendo con una espléndida exposición antológica de dibujos de Marisol (1930-2016) en el Centro Botín de Santander, el 75 Festival Internacional de Santander - FIS ofreció en su Auditorio Embodied Machine del Instituto Stocos que desde hace veinte años produce espectáculos en los que interaccionan el cuerpo, la luz y la música. Según publica el programa de mano:
Embodied Machine es una obra que profundiza en la relación del ser humano con la máquina, entendiendo máquina en su sentido etimológico y original: máquina, del griego mêchanè significa originalmente truco, engaño, ilusión. Es decir, la realidad tal como la sentimos es en sí misma engañosa, vivimos en la ilusión de la realidad, pero la ciencia y la tecnología que producimos, nos pueden ayudar a profundizar en la realidad de esta ilusión. Y esta es una de las funciones del arte, te engaña para creer, para experimentar la realidad de forma intensa a través del cuerpo. Nuestro cuerpo es una máquina también, que transforma la energía absorbida en otros dinamismos equivalentes, así como la cultura es una máquina que transforma la consciencia. Siguiendo este razonamiento, Embodied Machine parte de una experimentación basada en traducir, captar y transformar la energía y creatividad que emana de la experiencia corporal en otras formas estéticas, que puedan ser la base para la creación artística en otras disciplinas. ¿Es posible sintetizar luz y sonido a partir de nuestro movimiento e interactuar con estas presencias como si de compañeros de baile se tratasen? ¿Es posible profundizar en el conocimiento de la creatividad asociada al cuerpo (embodied creativity) mediante formas de inteligencia artificial? Estas son algunas de las preguntas a las que Embodied Machine intenta dar respuesta. Una pieza en la que la danza se relaciona con avatares de sí misma que se manifiestan en forma de luz y sonido, presencias que se comportan de forma autónoma y con las que es posible interactuar manteniendo un dialogo multi-sensorial.
Embodied Machine es un revival actualizado con las posibilidades técnicas de 2026 de las investigaciones de John Cage (1912-1992) y Merce Cunningham (1919-2009) en los últimos meses de vida de Cage, que fueron presentadas en España en los Cursos de Verano de El Escorial de 1992 con la lógica ausencia de Cunningham, quien no pudo viajar a causa del fallecimiento de Cage unos días antes.
La programación de Embodied Machine en el FIS 2026 me parece especialmente afortunada si la vinculamos a la programación de la Universidad Menéndez y Pelayo el 27 de junio de 1984 de Latidos urbanos, una de las diversas performances interactivas del compositor y clarinetista Jesús Villa Rojo (1940) con los artistas Ángel Orcajo (1934-1999) y Domingo Sarrey (1948).
Uno de los atractivos de Embodied Machine es que el espectáculo nos ofrece un equilibrio modélico entre cuarenta años de tradiciones performativas y las espléndidas posibilidades tecnológicas actuales. La clave principal de este éxito es la sencillez del producto final, una simplicidad aparente que encubre la complejidad y el arduo trabajo del proceso de producción del espectáculo: un escenario negro con ocho focos oscilantes en el suelo confrontados a ocho focos cenitales y sobre él un bailarín esplendido, Gaizka Morales, con diversos sensores corporales que disparan un multifacético haz láser cenital, que emula desde una barra de striptis hasta una jaula o un sendero escarpado. Asimismo, los movimientos del bailarín afectan a la fuente sonora digital.
Los códigos coreográficos de Muriel Romero ofrecen una sencilla antología de los variopintos estilos de danza desde 1990, articulados a través de la body dance con esporádicos y breves guiños a los grandes creadores de la danza actual.
Mantener la atención de un público no especializado -que atiborraba la sala-, durante más de 45 minutos, es un logro ratificado por la explosión jubilosa de aplausos y bravos cuando al finalizar el espectáculo se levantaron los telones de fondo, la luz nos invadió y pudimos contemplar la bella bahía santanderina. Ovaciones que integraron a todo el equipo interdisciplinar que había puesto de manifiesto que la creación colectiva protagoniza el arte actual.
Un día antes el director del Festival, Cosme Marina, nos comentaba su confianza en Embodied Machine, basada en que programar un festival también es correr riesgos. Un año más estos 'riesgos' significan hitos exitosos en los anales del Festival de Santander.
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