España - Cantabria

Alto voltaje lírico en Santander

José Amador Morales
Beczała y Lewek en Santander
Beczała y Lewek en Santander © 2026 by Festival Internacional de Santander
Santander, sábado, 22 de agosto de 2026.
Palacio de Festivales de Cantabria. Gala lírica con obras de Giuseppe Verdi (La forza del destino, Rigoletto, La traviata), Gaetano Donizetti (Lucia di Lammermoor), Georges Bizet (Carmen) y Puccini (Manon Lescaut, La bohème). Piotr Beczała, tenor. Kathryn Lewek, soprano. Orquesta Sinfónica de Bilbao. José Miguel Pérez-Sierra, director musical. LXXV Festival Internacional de Santander.
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La presente edición del Festival Internacional de Santander volvió a recurrir al siempre popular formato de gala lírica para reunir en el Palacio de Festivales a las voces de la soprano Kathryn Lewek y del tenor Piotr Beczała, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Bilbao bajo la dirección de José Miguel Pérez-Sierra. 

El programa transcurrió a través de célebres arias y dúos de Verdi, Donizetti, Bizet y Puccini, con una sucesión de fragmentos deRigolettoLucia di LammermoorCarmenLa traviata La bohème, precedidos por la obertura deLa forza del destino, en lo que constituyó una propuesta concebida ante todo para el lucimiento vocal que encontró una entusiasta respuesta del público, tanto por el lleno registrado como por la acogida dispensada durante la velada. 

Piotr Beczała deslumbró por su entrega, noble estilo de canto y efusividad lírica, virtudes con las que lució una voz dotada de gran calidad tímbrica, sólidos agudos y una proyección impactante. Persiste en su emisión una tendencia ocasional a ahuecar las vocales, que provoca puntuales irregularidades en el color del sonido, pero se trata de un detalle menor dentro de un instrumento de extraordinaria presencia.

En las hermosas recreaciones de "Parmi veder le lagrime" de Rigoletto y "Tombe degli avi miei" de Lucia di Lammermoor mostró, no obstante, una menor afinidad idiomática (incluido un pasajero titubeo con el texto de la página de Donizetti). Y es que en la última década su instrumento ha ganado gran anchura y densidad en la zona intermedia del registro al ir asumiendo roles como Lohengrin, Andrea Chénier o Manrico, por lo que su brújula interpretativa tiende hacia un repertorio de mayor peso vocal.

De hecho, su mejor momento llegó con "La fleur que tu m'avais jetée" de Carmen, donde esa condición de lírico-spinto de la voz halló un terreno favorable para desplegar un canto de indudable buen gusto; en la misma línea, ese clímax fue nuevamente alcanzado con "Amor ti vieta" de Fedora ya fuera de programa (ambas piezas, con permiso de su impecable aria de La bohème).

Por su parte, Kathryn Lewek, que días antes había triunfado sobre el mismo escenario como Reina de la Noche en las funciones de La flauta mágica mozartiana ofrecidas en el marco del mismo festival, compensó una voz de atractivo tímbrico limitado, un tanto gélida en lo expresivo, con una soberbia técnica canora, facilidad en la zona alta del pentagrama y desenvoltura sobre el escenario.

Sin embargo, la ausencia de un fraseo variado y creativo, así como lo que pareció un exceso de celo en el lucimiento, la llevaron a la sobreactuación al introducir sobreagudos y exabruptos de corte verista que comprometieron el estilo de algunas piezas. Todo ello resultó especialmente perceptible en el bloque donizettiano, donde la búsqueda del efecto no siempre respondió a la lógica idiomática de la partitura.

También su aria de Rigoletto acusó cierta frialdad, pese a la corrección de la ejecución; en cambio, en el "Sempre libera" de La traviata ofreció su mejor momento gracias a la deslumbrante brillantez de sus medios; no en vano, su "Ah, fors'è lui" fue inusitadamente sobrio y, a la postre, emotivo. En los dúos, ambos cantantes lograron incrementar la temperatura lírica, a pesar de un empaste no siempre conseguido entre ambas voces, ya que, al menos en sala, el poderío vocal del polaco solía absorber al de su compañera.

Tras una obertura de La forza del destino finalizada con no poco estruendo, Pérez-Sierra acompañó con solvencia a los cantantes al frente de una profesional Sinfónica de Bilbao. El entusiasmo del público propició tres bises: mientras que Lewek recuperó el espiritual "He's Got the Whole World in His Hands", que popularizara Laurie London en los años cincuenta, Beczała ofreció la ya comentada aria de Fedora de Giordano. Finalmente, ambos cerraron con el brindis -ya típico y tópico en este tipo de galas- de La traviata, aquí sin intervención coral. Una conclusión acorde con el espíritu de una noche en la que el espectáculo vocal y la entrega terminaron conquistando a la audiencia. 

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