España - Cataluña

Una gala lírica con vistas al mar…

Montserrat Font Batallé
Noemí Pasquina
Noemí Pasquina © Orquesta de Córdoba
Santa Cristina d´Aro (Girona), domingo, 16 de agosto de 2026.
Espai Ridaura. Laura Brasó, soprano. Vicenç Esteve, tenor. Manel Esteve, barítono. Orquesta Sinfónica del Vallès. Noemí Pasquina, directora. Fragmentos de zarzuelas de: Gerónimo Giménez, Pablo Sorozábal, Ruperto Chapí, Amadeo Vives, Emilio Arrieta, Manuel Fernández Caballero, Rafael Martínez Valls y Federico Chueca y Joaquín Valverde (versiones de concierto). Ocupación: 87% (347 localidades).
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Dentro de la programación veraniega que habitualmente organiza el Ayuntamiento de esta localidad de la Costa Brava y en el marco de su presente edición “Concerts d´Aro”, el auditorio Espai Ridaura ha acogido como colofón a sus conciertos de verano una última gala lírica, que bajo el título de Gran noche de Zarzuela (quinto concierto), ha traído a escena el arte musical de la Orquesta Sinfónica del Vallès, bajo la batuta de la joven directora barcelonesa Noemí Pasquina (Cardona, 1987), junto a las voces de la soprano Laura Brasó y el tenor Vicenç Esteve, así como del barítono Manel Esteve -ambos hermanos-.

Una gala redonda y excelente en muchos sentidos que anticipada el 20 de julio por la conferencia inaugural al ciclo de conciertos por parte del locutor y conferenciante Joan Vives titulada Un viaje por la historia de la Zarzuela pone punto y final a una rica programación en la que se han podido escuchar bandas sonoras en homenaje a Williams y Zimmer (Orquesta Sinfónica del Vallès, 26 de julio); cuartetos para piano de Schumann y Brahms, con E. Lapaz, M. Prat Mir, S. y K. Fasla- Prolat (7 de agosto), así como la actuación del reciente ganador del Premio Maria Canals, el pianista Zhu Wang (14 de agosto).

Noemí Pasquina fue la encargada, no solo de dirigir la Orquesta Sinfónica del Vallès, que brilló constantemente con enérgica maestría y un ajuste envidiable con las voces, sinó también de conducir las presentaciones de los cantantes y los comentarios previos a los trece fragmentos zarzuelísticos que sonaron en esta gala y que por su buen ajuste y buena empatía hicieron las delicias del público en esta velada. Pasquina, actual directora residente de la Orquesta Sinfónica del Vallès (2026-27), formada en Barcelona y La Haya, y Premio de Orquesta del Concurso Internacional de Dirección Orquestal de Bucarest, exhibió un gran conocimiento de los contextos y argumentos concretos de las zarzuelas, extendiendo su dominio a una dirección ajustada en los tempi de las diferentes romanzas, dúos y tríos que fueron presentándose.

Con sobrada agilidad y precisión en la batuta, Pasquina abrió el concierto con el conocido “Intermedio” de La boda de Luis Alonso (G. Giménez (1897), que sonó majestuoso y vivace en todas las secciones orquestales, haciendo clara alusión al argumento (boda de un maestro de baile) con fuerte sabor andaluz. A continuación, Vicenç Esteve presentó con gran calidez vocal la romanza “No puede ser” (La tabernera del puerto de P. Sorozábal, 1936), página que expresa la desgracia y el dolor del personaje Leandro y que inmortalizaron Kraus, Carreras y Domingo en nuestro país. Después del dramatismo del vasco Sorozábal, sonó la romanza del valenciano Chapí “Carceleras” (Las hijas de Zebedeo, 1889) un “cante a palo seco” inspirado en el martinete flamenco, que lució Laura Brasó con gran claridad en la dicción y amplios agudos. Le siguieron las conocidas coplas y juegos de palabras de “Chiribiri, Chiribiri” de La tabernera del puerto, también conocido como el romance marinero “Eres alta y delgada”, que Brasó defendió con tono alegre y jocoso.

El quinto número fue solo orquestal: el conocido “Fandango” de Doña Francisquita de Amadeo Vives (1923) vino a confirmar la frescura interpretativa del conjunto sinfónico, que supo dar a esta danza cómica, el aire andaluz y castizo que merece. El costumbrismo madrileño culminó con el dúo en forma de pasodoble “Hace tiempo que vengo” (La del manojo de rosas, 1934) de Sorozábal, que Laura Brasó y Manel Esteve completaron con gran maestría y complicidad vocal. Llegó después el turno del Vicenç Esteve. El tenor ofreció el número “Feliz morada dónde nací” (Marina, 1855 y 1871) del navarro Emilio Arrieta, con amplios recursos y habilidades vocales donizettianos, propios de esta ópera italianizante en tres actos ubicada en la Costa Brava (Lloret de Mar).

Laura Brasó y Vicenç Esteve presentaron otro dúo para tenor y soprano (Dúo y Jota), procedente del número más famoso de la zarzuela en un acto del murciano M. Fernández Caballero El dúo de la Africana (1893), una página de color castizo y muy conocida dentro de la lírica española, a la que soprano y tenor le imprimieron un carácter amoroso lleno de color. Le siguió con marcado aire jocoso el “Preludio” instrumental de El tambor de granaderos de R. Chapí (1894), que nuevamente Pasquina condujo con gran habilidad, alternando los tempi y pausas entrecortadas, con gran ajuste rítmico en la orquesta.

Sin embargo, el punto de inflexión y de mayor acogida por parte del público fue el aria para tenor “Pirineu” de la zarzuela Cançó d´amor y de guerra (1926) de Rafael Martínez Valls -de la que durante el presente 2026 se conmemorará el centenario del estreno en diferentes conciertos-homenaje por todo el territorio catalán-. Inicialmente titulada Els soldats de l´ideal (Los soldados del ideal), dicha zarzuela catalana en dos actos quedó prohibida durante la Guerra Civil, aunque pronto volvió a circular en Cataluña durante la posguerra. Vicenç Esteve lució dominio, fuerza y amplitud vocal, en una aria que sonó intensa y apasionada como canto de amor a la tierra que es.

Le siguió otra pieza representativa del ‘género chico’ español, “La tarántula” de la zarzuela La tempranica de G. Giménez (1930) para soprano cómica y que el compositor sevillano tituló “La tarántula e un bicho mu malo…”. De nuevo Brasó y Pasquina supieron darle el color no sólo verista del número, además de añadirle ritmo y vivacidad popular, con aire jocoso y desenfadado, nada reñido con su ya demostrada seguridad escénica. El penúltimo número del concierto fue el dúo para barítono y soprano del “Vals del caballero de Gracia” de la zarzuela de Chueca y Valverde La Gran Vía (1886), un vals castizo del todo acorde con el aire irónico que Manel Esteve infundió al papel.

Cerró antes del bis y trío vocal del final del concierto, el amoroso dúo entre Francina y Eloi “Per tu, Francina meva...” de la ya escuchada Cançó d´amor y de guerra de Martínez Valls. Dúo que sonó brillante y audaz por parte de Brasó y Vicenç Esteve, con una ajustada proyección vocal sobre el espacio del auditorio que hizo crecer aún más si cabe, el sentimiento de positiva satisfacción por parte del público asistente.

Un público que ovacionó con amplios y duraderos agradecimientos a la plantilla de músicos, cantantes y directora. Una muestra más de que la alta profesionalidad de la Orquesta Sinfónica del Vallès y su directora Noemí Pasquina sobrepasan los límites y clichés puramente instrumentales, para recuperar también nuestro patrimonio lírico y vocal, de la mano de cantantes de gran talla estilística como Brasó y los hermanos Esteve. Un Patrimonio Cultural Inmaterial el de la Zarzuela, que como género lírico ha sido declarado ‘Manifestación Representativa’ por el Gobierno de España (2024), y que así en mayúscula, fue como pudo escucharse en Santa Cristina d´Aro en un concierto organizado por el Ayuntamiento de Santa Cristina d´Aro, la Generalitat de Catalunya y la Diputación de Girona. 

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