Rumanía

Festival y Concurso Enescu

Concurso Enescu: semifinales de piano

Maruxa Baliñas
Escenario del Ateneo Rumano
Escenario del Ateneo Rumano © 2010 by Luca Volpi / CC
Bucarest, jueves, 17 de septiembre de 2026.
Ateneo rumano. Pianistas: Yiming Guo, Jeongwoo Lee, Pin-Hong Lin, Fedor Kossyi, Zuzanna Sejbuk, y Rina Harada. George Enescu, Suite para piano nº 2 op 10. W. A. Mozart, Concierto para piano nº 21 en do mayor K 467 y Concierto para piano nº 23 en la mayor K 488. Orquesta de Cámara de la Radio de Rumanía (Sebastian Casleanu, concertino invitado). Semifinal del Concurso Internacional George Enescu 2026 - Sección de piano
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Cuando escribo este artículo ya se han dado a conocer los tres seleccionados para la prueba final del Concurso Internacional George Enescu 2026 en la sección de Piano. Se trata de Yiming Guo (China, 2001), Jeongwoo Lee (Corea del Sur, 2008), y Pin-Hong Lin (Taiwan, 2001). El pianista ruso Fedor Kossyi (Rusia, 2000), la pianista polaca Zuzanna Sejbuk (Polonia, 2005) y la pianista japonesa Rina Harada (Japón, 1997) fueron eliminados en esta semifinal. 

Los dos primeros comentarios son muy evidentes: la edad de los pianistas seleccionados es relativamente elevada, más que en la sección de violín, y la preponderancia de los provenientes de Asia Oriental es muy evidente. Resulta además curioso, y un claro síntoma del cambio en las escuelas pianísticas, el que haya habido un sólo pianista ruso (y otro polaco) en las semifinales, ninguno en la final, cuando el porcentaje de 'escuela rusa' entre el jurado y entre los compositores a interpretar en las primeras rondas es muy significativo. 

Ya desde la segunda ronda se notó una presencia muy significativa de los pianistas de origen asiático. Entre los cincuenta admitidos inicialmente un total de cuarenta, el 80%, provenían de China, Japón, Corea del Sur, Taiwan o Honk Kong, además de algún candidato más de origen oriental pero nacionalizado en otro país. Un porcentaje muy superior al de las secciones de violonchelo (18 concursantes, el 36 %) y de violín (21 concursantes, el 42 %). En la segunda ronda, el porcentaje creció: de los doce pianistas seleccionados diez pertenecían a alguna de estas cinco nacionalidades orientales (un 84%). En las semifinales, de los seis pianistas cuatro eran orientales, nuevamente el 80%. Llegamos así a la final, con un 100% de orientales. 

Si destaco esto es no es por una cuestión 'nacionalista', la vieja batalla entre la tradición europea y los chinos, sino porque me parece que refleja un problema -o simplemente una consideración- sobre lo que valora el jurado. En estos momentos los pianistas 'orientales' suelen tener una destreza técnica muy superior a los 'occidentales', lo cual tiene que ver con una cuestión cultural, el modo en que se plantea el desarrollo del artista, y con otra por la que todos los aficionados a la música preferimos 'pasar de puntillas' ya que atañe a los derechos de los niños. Mientras en los países occidentales en mayor o menor medida tendemos a exigir poco a los niños y evitamos una especialización temprana, los padres chinos siguen exigiendo mucho a sus niños y considerando que si tienen la posibilidad de destacar se les puede y debe forzar a que lo hagan, algo similar a lo que ocurre -aunque no tanto- en Corea del Sur. 

Y la técnica es una cuestión que el jurado valora no sé si excesivamente. En principio el reglamento último del concurso indica que: 

Durante el proceso de evaluación, los miembros del jurado podrán considerar los siguientes criterios: Competencia técnica, Musicalidad e interpretación, Presencia escénica y comunicación, Expresión artística y creatividad, Comprensión y contexto musical, Impacto general y emocional, y Desafíos y dificultades técnicas. 

Pero aparentemente, por lo que hemos visto ya en la sección de violín y ahora en la de piano, en lo referente a "Presencia escénica y comunicación" y a "Expresión artística y creatividad" el jurado no tiene un criterio claro. Y ciertamente el apartado de '"Impacto general y emocional" no es algo objetivable. 

Parece que los concursos musicales tienen que plantearse más y mejor sus criterios, y qué intérpretes del futuro se están buscando. Evidentemente no es un problema nuevo, siempre ha ocurrido (Pogorelich en el Concurso Chopin en 1980), aunque tengo la sensación de que el problema se está agudizando hasta crearse una grieta creciente entre dos tipos de intérpretes, los más clásicos -que triunfan en los concursos- y los más modernos -que triunfan en la valoración del público-. Selecciones como las de los Echo Rising Stars no dejan de ser una especie de concursos para instrumentistas, aunque sean las salas de conciertos las que propongan a los artistas, pero el formato es muy distinto al del Concurso Chopin, Concurso Chaicovski, o Concurso Enescu, por citar tres concursos muy 'clásicos'. A mí me convence mucho más un ciclo como el de los ECHO Rising Stars, que también da a conocer a nuevas generaciones de artistas, pero de un modo, por lo menos aparentemente, mucho menos competitivo. 

Desarrollo de las semifinales

La prueba semifinal se desarrolló en dos partes. Por la mañana los seis concursantes tocaron una obra de Enescu para piano solo. Las posibilidades eran tres: las Sonatas para piano nº 1 y nº 3 de Enescu y la Suite nº 2 en re mayor para piano op. 10 ,,, con tan mala suerte que los seis concursantes eligieron la Suite nº 2. No sé si la obra me gusta o no (espero adquirir la partitura estos días), pero tras escucharla seis veces seguidas a seis pianistas, todos ellos muy parecidos porque todos eran muy buenos, lo que tengo claro es que necesito un período de 'desintoxicación'. Por lo que me contaron, hace dos años, en la anterior edición del concurso, nadie eligió la Suite, todo fueron Sonatas

Por la tarde, los concursantes tenían que interpretar un Concierto para piano de Mozart, a elegir entre los Conciertos nº 20, nº 21 o nº 23. Nadie eligió el nº 20, así que escuchamos tres veces el nº 21 y el nº 23, aunque tratándose de Mozart no se hicieron nada repetitivos, al revés, resultaron un placer. 

El primer concursante por orden de sorteo fue Yiming Guo. Su versión de la Suite nº 2 de Enescu no me convenció demasiado. Aunque tiene un buen sonido, matiza muy bien las dinámicas (es un gusto, sobre todo cuando está trinando y controla perfectamente el sonido), y tiene mano izquierda, en mi opinión abusaba del pedal y tendía a hacer un Enescu borroso, sus planteamientos eran confusos, a veces se dejaba llevar por el virtuosismo mientras otras sonaba casi debussyano. Lo mejor la Bourrée final de la Suite, donde hubo piano percusivo 'a la Bartók' y lirismo, todo mezclado. Por la tarde, cuando atacó el Concierto nº 23 en la mayor K. 488, pareció otro pianista, sonido ligero, el pedal ni se notaba, hizo un movimiento lento precioso, sus cadencias eran interesantes, y aunque el reglamento del concurso indicaba que los pianistas debían dirigir además a la orquesta mientras tocaban y Guo no parecía acostumbrado a hacerlo, tampoco se lió mucho y lo intentó. Como en la final ha anunciado que hará el Concierto nº 3 de Prokofiev, creo que puede hacer una interpretación muy buena. 

La segunda pianista, la polaca Zuzanna Sejbuk, tocó con un piano Fazioli (Guo lo había hecho con el Steinway habitual del Ateneo). Su planteamiento de la Suite de Enescu fue muy distinto al de Guo y en un primer momento me pareció atractivo. Sejbuk es muy buena intérprete de Chopin (para la final había elegido el Concierto nº 1 de Chopin) y su Enescu fue netamente chopiniano: mano derecha destacada haciendo la melodía, pedal sobre todo de acompañamiento, algún rubato. El problema es que aplicó este esquema prácticamente siempre y la Suite de Enescu tiene cosas muy variadas a lo largo de los cuatro movimientos, por lo que desaprovechó las posibilidades de la Sarabanda, que resultó sosa, y especialmente de la Bourrée final. Por la tarde, con el Concierto nº 23 K. 488 de Mozart, hizo algo parecido, melodía + acompañamiento, con lo que su versión, muy agradable a primera vista, resultó decepcionante, especialmente en comparación con otros concursantes. Ni dirigió a la orquesta ni lo intentó, ni siquiera marcó correctamente el tempo inicial que deseaba. En el tercer movimiento de Mozart se soltó un poco más pero no fue suficiente. 

Tras un pequeño descanso le tocó el turno a Jeongwoo Lee, el más joven de los participantes, con 18 años y estudiando desde hace poco en el Conservatorio de Nueva Inglaterra tras su formación inicial en Corea. Es un gran pianista y en mi opinión -aunque sólo le he escuchado en esta semifinal- un firme candidato a ganar el primer premio. En Enescu pareció combinar lo mejor de Guo y de Sejbuk: fuerza, sensibilidad, y un uso muy bien medido del pedal, a lo que añadió una flexibilidad en el tempo y un equilibrio entre las manos que resultó un placer. Al igual que Sejbuk eligió tocar con Fazioli, que le da un sonido más brillante. Como a prácticamente todos los concursantes le falló bastante el concepto de Enescu, tengo la impresión de que los intérpretes actuales están muy acostumbrados a estudiar escuchando grabaciones y cuando se enfrentan a una partitura donde las grabaciones no abundan se sienten más perdidos, son menos creativos, no saben buscar referencias. De Mozart eligió el Concierto nº 21 en do mayor K 467 . Como casi todos, la parte de dirección le quedó muy grande pero se conjugó bien con la orquesta y consiguió que le siguieran aunque sólo fuera por su gesto corporal y sobre todo la convicción de su fraseo. Su visión de Mozart es quizá demasiado 'clásica' -por momentos me recordó a Zacharias- pero también muy expresiva, llena de detalles, y con un sonido maravilloso (sus p y pp pueden ser impresionantes, se escuchan pero apenas se oyen). Lee tocará en la final el Concierto nº 2 de Chopin, y puede que nos de una agradable sorpresa. 

La pianista japonesa Rina Harada tiene a su favor la madurez y experiencia, tiene ya 29 años y una carrera bastante amplia, Nada que objetar a su técnica y podría haber pasado a la final muy dignamente, pero tampoco hizo nada especial que le hiciera destacar. Cambió nuevamente al Stenway, un piano que se adapta bien a su estilo seguro y eficaz, e hizo algunas cosas de la Suite de Enescu un poco distintas al resto de los concursantes (algunos fraseos y acentuaciones). El Concierto nº 23 de Mozart tuvo un sonido muy bonito, sus escalas y arpegios son envidiables por la facilidad y ligereza. Todo bien ... pero soso. 

No entendí la eliminación de Fedor Kossyi, formado en el Conservatorio de Moscú y en la Universidad Hans Eisler de Berlín, donde acaba de finalizar sus estudios de master. A mí me pareció un pianista interesante, con ideas, digno incluso de ser un ganador si nos atenemos a su versión del Concierto nº 21 de Mozart, que fue lo mejor de la tarde para mí, especialmente por un 'Allegro Maestoso' inicial que bordeó la magia en algunos momentos. Sin embargo por la mañana había hecho una Suite de Enescu algo deficiente, incluso con un pequeño fallo de notas, y cierto descontrol en el final de la 'Bourrée' que quizá no compensó su planteamiento general de la Suite, que me pareció menos errático que el de la mayoría de los concursantes. De Kossyi destacaré también la cadencia del primer movimiento del Concierto 21 de Mozart, larga e interesante, aunque no supe identificar de quién era (Mozart no dejó escrita las cadencias de este concierto, ni de la mayoría, por lo que con el paso del tiempo se han 'canonizado' algunas versiones); y la rapidez del tercer movimiento que llevó a un tempo que a la orquesta incluso le costaba seguir, pero al mismo tiempo muy controlado y matizado.

Al taiwanés Pin-Hong Lin le penalizó el ser el último de unas sesiones, tanto de mañana como de tarde que se hacían un poco largas de más. Si Kossyi había tocado en el Stenway, Lin volvió a pedir el Fazioli. Su Suite de Enescu estuvo bien planteada y con coherencia entre las diversas danzas, con lo que mostró facetas distintas de su modo de tocar: virtuoso, rítmico, misterioso, e íntimo. En el Concierto nº 21 de Mozart destacó sobre los otros concursantes dirigiendo, es el único que parecía tener clara la independencia de las manos y que sabía qué quería pedir a la orquesta, que en algunos momentos le siguió muy bien (precioso el diálogo con el oboe en el último movimiento). Eligió unos tempi bastante ligeros, sobre todo en el movimiento final, aunque en el 'Andante' ya tuvo que forzar un poco a la orquesta para que le siguiera, y primó el melodismo sobre la expresividad, con lo que su 'tema Elvira Madigan' fue distinto al de los otros concursantes. En principio no veo a Lin como ganador, sí como un finalista muy digno, pero en la final presentará el Concierto para piano nº 2 de Brahms, lo que puede ayudarle o perjudicarle porque es una obra difícil desde el punto de vista virtuoso, conceptual y expresivo (el propio Brahms decía que tuvo que limitar las exigencias de su Concierto para violín porque Joachim se lo exigió y que en este Concierto para piano 'no se cortó' en poner dificultades). 

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