Como ya publicamos, el pasado 19 de septiembre por la tarde se celebró la Final de la Sección de Piano del Concurso Internacional George Enescu 2026, con la que finalizó la presente edición del concurso. Hubo muy pocas dudas sobre el pianista ganador: el coreano (Corea del Sur, 2008) consiguió no sólo el primer premio del concurso sino también cinco de los seis premios especiales (sólo le faltó el premio al mejor intérprete rumano).
Normalmente un resultado así hace pensar en un pianista excepcional que se impone claramente al resto de los concursantes, pero no pareció ser el caso. Lee hizo una buena prueba final, como había destacado en la semifinal, pero sin ese aura de asombro que acompaña al que nos parece reconocer como un genio.
Si juzgamos los aplausos del público al ir terminando las sucesivas intervenciones, el chino Yiming Guo (China, 2001), el segundo premio, fue tan apreciado como Lee, los comentarios del público tampoco parecían inclinarse por ninguno de los dos pianistas en concreto, y sólo Pin-Hong Lin (Taiwan, 2001), el tercer premio, parecía tener menos defensores.
Pasando ya a detalles concretos, el primero en tocar fue , con el Concierto para piano nº 2 en si bemol mayor op 83 de Brahms. Una versión muy limpia y correcta de un concierto que se adaptaba bien a su estilo, no especialmente romantico pero sí de un virtuosismo discreto pero evidente. El primer movimiento no funcionó del todo, la orquesta era excesivamente ruidosa y no siempre seguía el fraseo que marcaba Lin. A partir del segundo movimiento la cohesión mejoró y el tercer y cuarto movimiento sonaron francamente bien, con una orquesta presente pero no invasiva. Lin bordó el cuarto movimiento, con un sonido ligero, un fraseo y unas dinámicas muy calculadas, y sin pretender destacar especialmente sobre la orquesta, sino fundiéndose con ella a menudo. Si en la semifinal Lin no me había convencido especialmente (no puedo juzgar las primeras rondas, el jurado sí) tras oírle este Concierto de Brahms me pareció que era un candidadto digno de ganar alguno de los primeros premios.
El segundo en presentarse fue Jeongwoo Lee, que acabó siendo el gran ganador. Como Lin, optó por tocar con el piano que le dió un sonido muy propiado para el Concierto para piano nº 2 op 21 de Chopin. Si Lin había tenido algunos problemas para coordinarse con la orquesta, Lee lo consiguió casi desde el primer momento, y eso que su versión era menos convencional que la de Lin. El Concierto nº 2 es además una obra apropiada para un concurso: la intervención de la orquesta es limitada, por lo que no dependes tanto de ella, y además no resulta excesivamente difícil pero permite lucimiento al solista … no hay que olvidar que Chopin la compuso especialmente para sus presentaciones como pianista virtuoso en Viena, aunque la jugada no le saliera bien y acabara instalándose en París, donde sí tuvo el éxito necesario. El segundo movimiento, especialmente, permitió a Lee tocar casi a solo y mostrar su sensibilidad con libertad y si bien no fue excesivamente creativo sí presentó algunos detalles propios que sin duda agradaron al jurado. Lo mejor sin embargo fue el tercer movimiento, que salió ‘de un tirón’ y volvió a demostrar tanto su potencia en los fortes como su delicadeza en los momentos necesarios. El público le aplaudió considerablemente más que a Lee, y seguramente muchos lo sintieron ya como ganador a falta de la intervención de Yiming Guo.
Sin descanso, salvo para cambiar al piano Steinway, le llegó el turno al pianista chino , que optó por un 'clásico' de los concursos: el Concierto nº 3 en do mayor para piano y orquesta op 26 de Prokofiev. Nuevamente se trata de un 'concierto de presentación', en este caso para que Prokofiev, exiliado por la Revolución Rusa de 1917, buscase un lugar que en su caso no fue París, sino EEUU, en concreto Chicago, donde estrenó El amor de las tres naranjas y unos días antes este Concierto nº 3 para darse a conocer entre el público. Nuevamente una obra bien elegida que le permitió a Guo mostrar su virtuosismo y sobre todo su potencia y su capacidad para tratar al piano como un instrumento percusivo. En ese sentido el primer movimiento fue modélico: una versión muy rápida, donde por momentos las manos de Guo parecían borrarse por la velocidad, una percusión de la Orquesta Filarmónica George Enescu luciéndose, y una coherencia en el estilo que convirtió el final de este primer movimiento en un momento impresionante. Tras un segundo movimiento impecable en lo técnico y algo soso en lo expresivo, Guo volvió a destacar en el tercer movimiento aunque la relación con la orquesta no fuera tan buena. Los aplausos fueron similares a los recibidos por Lee, por lo que el 'Premio del público' parecía que podría ser suyo (es muy habitual que el segundo premio obtenga también algún accésit).
Nada especial que comentar de Daniela Candillari, una directora de orquesta originaria de Serbia y Eslovenia, si bien realizó sus estudios en Viena, Graz y EEUU, país este último donde dirige principalmente. Como había pasado en la final de violín con Harry , ambos directores optaron por el lucimiento personal y de la orquesta, cuando en mi opinión su función en un concurso debe ser exclusivamente ayudar a los concursantes. Pero también es cierto que a los candidatos se les está juzgando por su profesionalidad, lo que implica conciliarse con la orquesta y adaptarse si es necesario. La Orquesta Filarmónica George Enescu acumula mucha experiencia y sin duda tiene en repertorio los tres conciertos elegidos por Lin, Lee y Guo. No me impresionaron especialmente como cuando los había escuchado en el Festival Enescu, un festival de lucimiento orquestal, pero sin duda cumplieron e incluso tuvieron algunos momentos destacados.
Personalmente quedé contenta de la final y de los pianistas premiados, pero sin el entusiasmo o la ilusión que he sentido en otros concursos pianísticos. A los tres concursantes aún les queda una larga carrera musical que es sin duda la que dará la medida de sus posibilidades. Hoy por hoy tienen una gran técnica que les permitirá hacer lo que quieran delante de un teclado, pero por ahora no han definido si tienen realmente algo importante o cuando menos significativo que contar.
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