Tengo la
manía de pensar en Dmytro Choni como un pianista recién iniciado en las salas
de concierto. Se me ha quedado su imagen como la de una joven promesa. Desde
luego, Choni es un hombre joven, pero ya no tanto, y de promesa, nada de nada;
en todo caso podemos llamarle “joven realidad”. Actualmente tiene 33 años, y
carga en su mochila unos cuantos conciertos por todo el mundo, así como cerca
de media docena de grabaciones discográficas.
Creo que
esa etiqueta de jovencito prometedor se ha fijado en mi mente por dos motivos.
Por un lado, su apariencia menuda y su semblante un tanto aniñado, y por otro,
la imagen quizás más impactante de su carrera: el primer premio que obtuvo en
el Concurso Internacional de Piano Paloma O’Shea, merced a una espléndida
interpretación del Concierto n.º 3 de Prokofiev. Pero esto sucedió en
2018, hace ya…
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