Brihuega, la villa natal de Diego (1653-1731) y Sebastián (1660-1716) Durón, y de Jesús Villa Rojo (Brihuega, 24 de febrero de 1940) ha conmemorado su 86 cumpleaños con un concierto monográfico celebrado en la sala que lleva su nombre, en el Castillo de Piedra Bermeja, que aún se está restaurando. Como es de justicia, en el homenaje a Villa Rojo convivían el reconocimiento al creador cosmopolita y al conciudadano ejemplar que siempre ha reivindicado la memoria histórica de Brihuega, y que desde su regreso a España en 1972, tras su residencia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, mantuvo una postura firme frente a las imposiciones estéticas de las vanguardias formales del tardo-franquismo.
En su camino por el sonido ha recorrido senderos tan diversos como los de la improvisación colectiva, las exploraciones sobre las técnicas expandidas de los instrumentos, las nuevas perspectivas sobre los géneros tradicionales o la apropiación de obras canónicas del repertorio, en todo momento utilizando como herramienta principal su excepcional dominio del contrapunto y su refinado sentido del decoro sonoro.
En el bien elegido programa del concierto-homenaje conviven buena parte de los procedimientos que Villa Rojo ha practicado en los más de cincuenta años de su carrera como creador, como intérprete, como teórico ... y como amante y buen conocedor de la poesía española. El programa además se vió beneficiado por la espléndida acústica de la sala.
Cuarenta años después de su estreno, Cantar con Federico (1986), para soprano y flauta, mantiene intacta su frescura lorquiana original, recuperada gracias a la sabia interpretación de la soprano Celia Alcedo y la flautista Mónica Raga, quienes ofrecieron una modélica exhibición de empaste y sincronización.
En la pasada edición de la Semana de Música Religiosa de Cuenca se celebró el estreno (1/04/2026) de Canciones del alma en paz sobre textos de San Juan de la Cruz para soprano, contratenor, flauta, oboe de amor, chalumeau y corno di basetto, fagot, dos violas y violonchelo, la obra de encargo de la 63º SMR de Cuenca, y una obra maestra en todos los sentidos, especialmente en el retórico, contrapuntístico y tímbrico. En Canciones del alma en paz, los poemas de San Juan de la Cruz son los protagonistas que se elevan sobre un paisaje sonoro instrumental que me ha evocado el Concerto grosso nº 1 (1975) y las Glosas a Sebastián Durón (1990), estas últimas estrenadas en Brihuega en un concierto homenaje con motivo del 50 cumpleaños de Jesús Villa Rojo.
Esta segunda interpretación de Canciones del alma en paz sonó mejor que la primera gracias a la habitual revisión tras el estreno, la acogedora acústica del Sala Noble Jesús Villa Rojo y sobre todo gracias a la empática interpretación de Modus Novus, lúcidamente dirigidos por Santiago Serrate.
Al igual que en Cuenca, Celia Alcedo demostró unos óptimos conocimiento y entendimiento de la obra que le permitieron un perfecto empaste con el grupo instrumental y una clarísima dicción del texto. Por su parte, Carlos Mena mostró serias mejoras en afinación, ajuste métrico, claridad de emisión y articulación respecto al día del estreno, mostrando por momentos empatía con el texto cantado.
La larga experiencia de Jesús Villa Rojo como músico de banda y su probado cariño por las músicas populares y urbanas, y las tradicionales se unieron en Canto a Brihuega que se suma a sus anteriores composiciones dedicadas a su villa natal: Cantata a la Virgen de la Peña (1995) o Brihuega… siempre, para banda de música (2017).
Bajo el título de 'Canto a Brihuega', la composición nace como un homenaje musical a la memoria, el paisaje y las señas de identidad de la villa [...] La pieza se construye a partir de palabras, giros y expresiones propias de la tradición alcarreña, que sirven al autor para recorrer algunos de los elementos más reconocibles de Brihuega. Las fuentes, las murallas, los campos de lavanda, la devoción a la Virgen de la Peña y el legado monumental aparecen como referencias de una obra concebida para convertir en música la memoria colectiva del municipio.
Villa-Rojo incorpora también un recuerdo a distintas personalidades relacionadas con la historia y la cultura briocenses. Entre ellas figuran Rodrigo Ximénez de Rada, Bernardo de Brihuega, Diego Durón y Sebastián Durón, nombres que forman parte de un patrimonio histórico y musical que el compositor quiere proyectar hacia el presente.
Conocía la simpatía de Santiago Serrate y en esta ocasión descubrí que "es listo como un ajo", dos virtudes que le permitieron conseguir que el público aceptara cantar -casi improvisadamente- el estribillo "Brihuega, Brihuega" junto a Alcedo, Mena, el grupo Modus Novus, la Banda de Música de Brihuega y dos valientes coralistas briocenses que mantenían la afinación.
Antes del concierto hubo un pequeño acto institucional, en el que también habló Villa Rojo. El alcalde de Brihuega, Luis Viejo, destacó acertadamente que:
Un pueblo no es solamente aquello que podemos ver. También es aquello que llevamos dentro: los recuerdos que compartimos, las voces que reconocemos, las fiestas que esperamos y las canciones que quedan en nuestra memoria [...] Cuando alguien, como Jesús, consigue convertir todo eso en música, el pueblo deja de ser solamente un lugar del que se habla o sobre el que se escribe, y empieza a sonar [porque] la cultura no es solamente aquello que heredamos; es también aquello que decidimos dejar
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