España - Galicia

JONDE y Ensemble Modern (I): La música como materia viva

Xoán M. Carreira
Younghi Pagh-Paan
Younghi Pagh-Paan © 2026 by Harald Rehling
Santiago de Compostela, miércoles, 21 de octubre de 2026.
Casa das Máquinas. Kaija Saariaho, Cendres, para flauta alto, violonchelo y piano. Carme Rodríguez, Unha estrela danzante, para clarinete, trompa, viola, contrabajo, percusión y piano (2026, estreno absoluto, encargo de la JONDE). Hannah Kendall, Vera, para clarinete, violín, viola y violonchelo. Cathy Milliken, Three step, para trompa, violín y violonchelo. Hilda Paredes, Juegos prohibidos, para clarinete, violonchelo y piano. Younghi Pagh-Paan, U-mul, para flauta, clarinete, violín, viola, violonchelo, contrabajo y percusión (1992, estreno en España). JONDE y Ensemble Modern. Ciclo Contemporáneas 2026 - 2027
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Los tres programas de residencia del Ensemble Modern y la Joven Orquesta Nacional de España, 'la JONDE', en el marco del Ciclo Contemporáneas 2026 - 2027 del Concello de Santiago, se celebraron en la Casa de las Máquinas, un espacio industrial transformado en contenedor cultural. Como suele ocurrir con este tipo de espacios, no se le puede calificar de confortable, pero sí acogedor, y relativamente céntrico. El aforo es de 100 personas, en sillas plegables y gradas (con su cojincito para quien lo deseara). Su forma de caja de zapatos, sin escenario, ofrece una visibilidad y acústica correctas. El principal inconveniente del uso musical de la Casa das Máquinas es la carencia de un aislamiento acústico, por lo que ocasionalmente entraron ruidos del exterior. 

A los miembros del Ensemble Modern les precede su fama de empatía con los alumnos, sea en su Internationale Ensemble Modern Akademie (IEMA) o en clases magistrales, y su afabilidad y simpatía, que quedó patente durante los tres conciertos consecutivos (21-23 de octubre) que ofrecieron con los componentes de la JONDE. 

En el programa de mano se decía que: 

Las composiciones de este concierto comparten una concepción de la música como materia viva, en constante transformación, en la que el timbre, la textura y la resonancia desempeñan un papel fundamental y crean paisajes sonoros cambiantes.

Lo cual es correcto desde la perspectiva del Estilo, en el sentido schoenbergiano de los procedimientos, pero no nos habla de la Idea, de los sentimientos, que me parecieron enormemente relevantes en las seis autoras presentadas en este primer programa, acertadamente estructurado en dos bloques diferenciados desde la perspectiva de la Idea, Es decir, desde la intensidad narrativa que comparten Saariaho, Rodríguez y Kendall, sin renunciar a sus individualidades.

La propia Saariaho (Helsinki, 1952 - París, 2023) explica que Cendres (1998) es una conversación a tres entre la flauta alto, el violonchelo y el piano -instrumentos muy distintos en cuanto a carácter y timbre- por lo que centró su atención en ofrecer al oyente la amplia paleta de convergencias y discrepancias sin renunciar a "crear situaciones musicales más o menos homogéneas". Irónicamente, Sariaho, concluye que:

La conciencia de esta variedad fue la cuerda sobre la que me mantuve en equilibrio mientras trabajaba en esta pieza.

Es obvio que Saariaho mantuvo tan bien el equilibrio que la interpretación que nos ofrecieron los tres miembros de la JONDE fluyó cómodamente y mantuvo el interés de unos oyentes que, tres décadas después del estreno de Cendres, ya no se sorprenden por los encuentros y desencuentros sonoros concebidos por Saariaho con tal ingenio que han sido reaprovechados y reelaborados tanto por las BSO cinematográficas y publicitarias, como por creadores de la música popular urbana.

Vera (2008) para clarinete y trío de cuerdas de Hannah Kendall (Londres, 1984) es, como Cendres, un brillante discurso sobre convergencias y discrepancias, esta vez entre estilos, géneros y tradiciones musicales. Kendall no renuncia ni a las bien codificadas convenciones del cuarteto con clarinete ni a las lecciones de Bartok sobre ataques y colores instrumentales, que le permiten elaborar una sofisticada gramática musical basada en la gestualidad (los procedimientos instrumentales) sin perder de vista los fascinantes logros retóricos de la armonía funcional. La belleza y el decoro de Vera, patentes en la interpretación del cuarteto y celebradas por el público, parecen contradecir la complejidad de mi pedante descripción. 

Unha estrela danzante (2026) para clarinete, trompa, viola, violonchelo, contrabajo, percusión y piano de Carme Rodríguez (Ribadeo, Galicia, 1996) nos ofrece una perspectiva igualmente decorosa y hermosa, pero distinta, sobre los "encuentros y desencuentros sonoros". Rodríguez nos cuenta que el título de la obra le fue sugerido por una frase de Nietzsche: 

Aún hay que tener caos dentro de uno mismo para dar a luz una estrella danzante. La obra parte de esta idea para explotar la coexistencia del orden y del caos entendidos no como conceptos opuestos, sino como fenómenos inseparables. 

A pesar de su juventud, Rodríguez está bregada en la composición de BSO y orquestaciones y arreglos de música urbana. Unha estrela danzante muestra una maestría que sólo se alcanza a través de la experiencia. Pero aún siendo esto importante, lo que impacta en Unha estrela danzante es su claridad retórica y su efusión comunicativa que contagió a la interpretación del sexteto y provocó ovaciones del público. Tras la escucha me vino a la memoria el elogio de Liszt a Grieg a raíz de su Concierto para piano: "Joven, ¡ha encontrado usted la fórmula!"

U-mul, para flauta, clarinete, violín, viola, violonchelo, contrabajo y percusión (1992, estreno en España), de Younghi Pagh-Paan (Cheongju, Corea del Sur, 1945), es probablemente la obra más refinada de este programa. Concebida como una "metáfora de la profundidad interior y de la memoria", U-mul [Pozo] es una muestra del trabajo de esta compositora germano-surcoreana que por su edad fue testigo de los procesos de descolonización de las décadas de 1960 y 1970, a los cuales hay constantes y duras alusiones en su música. 

Al igual que muchos músicos de Extremo Oriente nacidos a finales de la II Guerra Mundial, Pagh-Paan afrontó el desafío de componer aplicando las convenciones gramaticales de la música occidental a las exquisitas y complejas tradiciones de la alta música coreana. Ella misma atribuye la equilibrada belleza de sus composiciones a la aplicación de un pensamiento taoísta -que le garantiza un discurso claro, ordenado y riguroso- y a una flexibilidad que le permite la creación de paisajes sonoros aparentemente inmutables pero vivos. U-mul es una evocación de mundos sonoros imaginarios que los ocho intérpretes consiguieron convertir en cercanos y familiares: tarea nada fácil. 

Three step, para trompa, violín y violonchelo (2010) de Cathy Milliken (Brisbane, Australia, 1956), es un trío concertante para trompa y cuerdas que se ajusta a las convenciones del género, en la que -en palabras de la autora- "los dos instrumentos de cuerda funcionan como las alas de" una trompa angelical. Milliken es una de las fundadoras del Ensemble Modern, el cual destaca entre los grandes grupos especializados en música contemporánea y actual por su aprecio del riesgo y carencia de prejuicios. Sus Three step nos muestra los beneficios que semejante inmersión sonora ha proporcionado a una individualidad tan expansiva y libre como la de Cathy Milliken. Three step ofreció a la joven Sofía de Miguel Hoyuelos una oportunidad espléndida de lucir sus altas capacidades como trompista, que ya había apuntado anteriormente en Unha estrela danzante. 

Juegos prohibidos, para clarinete, violonchelo y piano (2019) de Hilda Paredes (Tehuacán, México, 1957) muestra la impecable factura que caracteriza a la veterana maestra mexicana, cuyas obras muestran un hondo conocimiento de la idiosincrasia de cada instrumento. La música de Paredes participa del conflicto identitario entre modernidad y añoranza del pasado precolombino que caracteriza desde  1920 la música mexicana. En esta ocasión Paredes nos dice que: 

El reto de escribir Juegos prohibidos consistió en responder a la petición de Vincent Domínguez para componer una obra que hiciese referencia a cuestiones políticas o sociales en México o en la comunidad mexicana de los Estados Unidos. Así, decidí aludir a los niños y niñas retenidos en centros de detención en la frontera, muchas veces separados de sus padres, y a la forma en que su infancia queda destruida. 

Es en esta referencia a la durísima realidad de esta infancia destruida donde reside la irresoluble contradicción interna de Juegos prohibidos. La utilización radical de lenguajes formalistas implica necesariamente la aspiración a la utopía de la asemanticidad musical; y la naturaleza de estos códigos asemánticos es incompatible con los manifiestos políticos. Un conflicto que conllevó el fracaso de Luigi Nono o Lachenmann cuando pretenden componer música instrumental combatiente. 

Mientras que las otras cinco obras de este programa rezumaron sensibilidad y emociones, Juegos prohibidos se queda en una parodia congelada de importantes obras de la sala del 'museo de la historia de la música' dedicada a las vanguardias formales. El denodado esfuerzo del trío instrumental se quedó en una muy competente ejecución de un discurso musical ya obsoleto en el momento de su creación a las puertas del COVID. 

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