Al final, como escribiera Pessoa, la mejor manera de viajar es sentir. Fue indiscutiblemente el sentir lo que caracterizó este Viaje de invierno realizado por la voz profunda y también algo invernal de Nathalie Stutzmann, quien recorrió los veinticuatro poemas de Wilhelm Müller en esa combinación de alma que se duele por el frío e infinita expresión vocal que la obra de Schubert precisa. La contralto reprodujo los ánimos melancólicos del viajero apoyándose en una dicción al detalle, recreándose en los graves con mantenida habilidad para crecer después hacia agudos, en ocasiones algo acelerados, siempre en la intención de acentuar con acierto los matices.Desde el “Llego siendo un extraño y me marcho siendo un extraño” con el cual comienza el “Buenas noches” inicial, hasta la desnudez y la delicadeza triste del El organillero último, la…
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