“Me parecía que dedicaba demasiado tiempo a los detalles y que se desentendía de la concepción global del conjunto. Cada compás, cada idea musical constituían para él un problema; pretendía que yo le aclarase todo. Sin embargo, a los cinco días de trabajar juntos comprendí que aquel método estaba muy bien fundado. (…) Comprendí que un director de orquesta no debe limitarse a cantar como un ruiseñor. El talento tiene que ir unido a un trabajo duro y tenaz.”Estas palabras son de Shostacovich (K. Meyer: Shostakovich. Su vida, su obra, su época. Alianza Editorial, 1995) y aunque se refiere en ellas a Mravinski, bien podrían, a tenor de lo escuchado en Valencia, aplicarse a Jansons. Efectivamente, el compositor está hablando en ese párrafo del director en el proceso de los ensayos que llevarían al estreno, en Leningrado, de su Quinta sinfonía…
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