Uno de los grandes encantos de la danza clásica es, quizás, el uso de los cuentos de hadas, que posibilitaron a los coreógrafos la creación de fantásticas e irreales escenas que hoy, curiosamente, no a todo el mundo le interesan (o comprenden). Pero aparte de ser reflejo de la mentalidad de una época, los cuentos de hadas no sólo no han declinado, sino que permanecen vigentes, y ocupan no pocas páginas de sesudos estudios de psicología. Dice Bruno Bettelheim que “todo cuento de hadas es un espejo mágico que refleja algunos aspectos de nuestro mundo interno y de las etapas necesarias para pasar de la inmadurez a la madurez total”. Podríamos decir que son una forma metafórica y universal de mostrar los conflictos de la vida, dando la oportunidad al niño de comprenderse a sí mismo y ordenar el mundo que le rodea.Mats Ek retoma los clásicos…
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