“Pero hijo, ¿quieres dejar el piano de una vez y venir a comer, que se te va a quedar todo helado?. ¡No te vuelvo a llamar ¿eh?! ¡Que ya está bien, hombre!”... No sé lo que dirán los musicólogos e historiadores, pero apuesto doble contra sencillo a que frases como esas salieron en más de una ocasión de boca de la Sra. Mozart (de soltera Anna Maria Pertl) durante su estancia en Londres, en el invierno de 1765. Amadé tenía 8 años, el angelito, y parece ser que el chaval se aprovechaba todo lo que podía de la convalecencia de Leopold, su padre, para llevar una vida más relajada que de costumbre, haciendo un poco lo que le daba la gana, a saber: tocar instrumentos, componer sonatas, sinfonías y demás juegos propios de la edad... Criaturita.Fruto de esos días de ‘laxitud’, la Sinfonía nº 1 en Mi bemol mayor se presenta como un adelanto…
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