Dos horas de pianismo trascendental, con alardes de virtuosismo de alto vuelo: a menos que uno sea muy amante del piano, esto no es fácil de aguantar, y por ello, parte del público abandonó, gradualmente, la sala. Pero no fue, ciertamente, por la forma de tocar: 6 alumnos de la clase de Dimitri Bashkirov demostraron ser no solamente buenos pianistas, sino también buenos músicos. Si a ello se añade que los vimos actuar hace muy pocos días, integrados en los grupos de cámara con piano, actividad que requiere muchas horas de ensayo, nos damos cuenta que todos estos jóvenes ya tienen un oficio sólido – de otra manera no podrían haber afrontado con aplomo tocar hoy unos 20 minutos, cada uno, y no precisamente repertorio facilón, sino todo el contrario.Vamos a referirnos brevemente a cada obra y actuación. Después del obligatorio ajuste de…
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