Con más de 40 grados de canícula en Madrid, muchos aficionados se lo habrán pensado dos veces para acudir a la Sala de Cámara, a escuchar música contemporánea. Hubo, eso sí, un público selecto y conocedor, pero poca juventud, que es la que suele gustar de esta música. Muchos están de exámenes – hay que perdonar su ausencia. Con los laterales totalmente vacíos, la sala de cámara suena aún mejor y los pocos presentes pudieron aprovechar esta acústica enriquecida – porque la variedad de sonoridad que es capaz de producir un conjunto de ocho ‘cellos es sencillamente asombrosa.Al frente de los ocho atriles para ocho ‘cellos se halla Elías Arizcuren (Jr.), quien se ha convertido en un excelente “showman”. Se desenvuelve con mucha soltura sobre el podio de director, y tiene a su conjunto bien controlado. Se trata de un semi-círculo, en sendas…
Comentarios