La ejecución espectacular del poema sinfónico Los pinos de Roma, del italiano Ottorino Respighi (1879-1936), labrada por el director invitado, Per Brevig, y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), al fin del sexto concierto de la temporada oficial, recibió una aclamación estruendosa del público que, el viernes, llenó algo más de la mitad del Teatro Nacional.En la primera parte de la función, el estadounidense Stephen Burns, solista en trompeta, sumó sonoridad despejada y rutilante, dentro de cada registro, a la dinámica pareja y fraseo enlazado, en sendas obras del barroco alemán y modernismo francés: el Concierto en Re para trompeta, cuerdas y continuo, TWV 51:D7, de Georg Philipp Telemann (1681-1767), y el Concierto en Do para trompeta y orquesta, de Henri Tomasi (1901-1971), aquel compuesto alrededor de 1720, este en 1948, ambos…
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