Desde que se dio a conocer el programa, no hubo dudas de que el éxito sería rotundo. Esas obras de Ernesto Lecuona (1895-1963) son de una riqueza musical acendradas. Fue él, y aun lo es, uno de los músicos cubanos más difundidos por todo el mundo, un pianista extraordinario, “Perfecto”, lo calificó Adolfo Salazar en Madrid, y Maurice Ravel, después de escucharlo, entusiasmado, prorrumpió en una frase lapidaria: “¡Esto es más que piano!”. Su obra, que se balancea entre el salón europeo y el solar habanero, comulga con la estética martiana, entronca con el concepto que José Martí poeta, periodista, maestro, visionario, vertió en el sustancioso artículo Nuestra América, escrito en Caracas en 1891: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, una idea colosal, abarcadora, esencial para la…
Comentarios