Desigual, aunque efectivo, el grupo de Músicos del Buen Retiro, que hizo disfrutar a un público que llenaba la capilla del Rosario de San Domingos de Bonaval, a pesar de tener a Mahler haciendo la competencia (Sinfonía n. 5 con la JONDE y Dragado-Darman a la misma hora en el Auditorio de Galicia).El homenaje era doble: por una parte a Giacomo Facco en el 250 aniversario de su muerte y por otra, a Corelli en el 350 de su nacimiento. Junto a ellos, Antonio Caldara y Alessandro Scarlatti fueron más que un adecuado calentamiento. Empezamos por los dos defectos generales, para acabar como la cosa merece: esto es, bien. Sobró continuo, se mire por donde se mire y el grupo no es homogéneo en la calidad de sus miembros. Diremos sin entrar mucho más al fondo que hay un cierto desequilibrio entre la espléndida Isabel Serrano y por ejemplo, Antoine…
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