Nadie puede saber con precisión qué es lo que pretendía Bellini cuando escribió su Capuletos y Montescos, al hacer que el principal personaje masculino de su obra fuera representado por una mujer, en la medida que está escrito para una voz de mezzo-soprano. Por cierto, lo que logró fue imponer una dificultad extra a su representación, ya que, al hecho de ser una obra belcantista, plagada de coloraturas y trozos de gran exigencia vocal, y que, por sobre todo, piden detentar una enorme musicalidad a sus intérpretes, se suma el hecho que la cantante que represente a 'Romeo' debe convencer al público de poseer un carácter netamente masculino. Lo anterior, como comprenderá el lector, es un gran escollo, pero, al mismo tiempo, un seguro de éxito, que se obtiene indiscutiblemente si es sorteado con holgura.Las dos caras de la moneda se vieron…
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