Antes del concierto que comentamos ahora tuvo lugar otro el 22 de mayo dirigido por Dorian Wilson y con obras de Mozart y Mendelssohn en los atriles, que un servidor no pudo presenciar. En el caso que nos ocupa, asistimos a un heterogéneo programa, quiza en exceso, bajo el título “La dolce vita”.Comenzaba la velada con una muy mediterránea y fogosa lectura de la Sinfonía nº 4 ‘Italiana’ de Mendelssohn por parte de la directora Gloria Isabel Ramos. No cabe duda de que el legado sinfónico de este compositor romántico se ha convertido en el epicentro del trabajo de la Orquesta de Córdoba durante esta temporada, particularmente en la recta final, tal y como el de Beethoven lo fuese el pasado año. Volviendo a la Italiana, el resultado musical, de por sí interesante, se habría redondeado con una sección de cuerdas más nutrida que hubiese…
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