El último concierto de la temporada de abono de la Orquesta de Córdoba prometía ser una velada memorable; y vaya si lo fue, bien que por motivos musicalmente más desgraciados. Con la espectacular Sinfonía nº 2 ‘Lobgesang’ de Mendelssohn como única pieza en el programa, el arranque del primer movimiento no pudo ser más sobresaliente. Bajo la espléndida dirección de la maestra tinerfeña nos fuimos introduciendo en esta sinfonía romántica desde el majestuoso primer movimiento, pasando por un arrebatador y electrizante ‘scherzo’, hasta llegar a un sublime e inspiradísimo ‘adagio religioso’. Para colmo, la orquesta cordobesa estaba a la altura de las circunstancias y su sección de metales parecía tener un día inspirado.Pero he aquí que llegamos al último movimiento que da título a la sinfonía y que transcurre entre una indudable impronta…
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