Dada la inmensa y continuada popularidad de Carmen en los teatros de ópera del mundo entero, hoy resulta casi inexplicable, y hasta risible, que la obra maestra de Georges Bizet (1838-1875) haya tenido una recepción hostil, tanto de la crítica como del público, en ocasión del estreno parisino de 1875.El montaje de Carmen inaugurado el domingo en el Teatro Nacional, con la dirección musical de Giancarlo Guerrero y la escénica de Daniel Helfgot, es el cuarto que se realiza en el país en poco más de 20 años.Si bien ninguna de las escenificaciones ha sido enteramente satisfactoria, esta última ha contado con el mejor reparto en los dos principales papeles masculinos: ‘Don José’, en la voz y figura agradables del tenor Scott Piper, quien se presentaba aquí por vez primera, y ‘Escamillo’, en las del barítono Guido LeBron, conocido y apreciado…
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