Cuando tantos libros se escriben desde los tópicos, las ideologías, lo ‘políticamente correcto’ (que de eso hay mucho en la historia de la música), es un placer leer un libro como este donde se narra una historia, y se hace con seriedad y con sinceridad. Carlos Álvarez, al hilo de la biografía musical de su padre, narra el devenir musical entre 1934 y 1984 de una villa, Ribadeo, en absoluto típica precisamente por la importancia que la música tiene en su vida cotidiana gracias a la labor de ilustres diletantes que consideraron su afición no un vicio privado sino una virtud pública, un servicio a su comunidad.No es fácil desarrollar una afición musical si se vive en un pueblo, pero en algunas localidades, gracias a músicos como el boticario Carlos Álvarez Fernández-Cid, cantar en un buen coro, conseguir partituras, libros o grabaciones,…
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