En su más deslucida veladas de concierto de la temporada, se presentó el fin de semana recién pasado la Orquesta Sinfónica de Chile tras la batuta del maestro hispano-argentino Enrique Ricci. La presencia de este director, que posee un currículo bastante extenso y goza de cierto reconocimiento a nivel regional, sumado a un programa bastante interesante, hacían presagiar presentaciones destacadas. Sin embargo, se notó una falta total de conexión entre la orquesta y el director, que repercutió grandemente en la calidad de las versiones.El concierto comenzó con Los Preludios, un pequeño poema sinfónico de Franz Liszt, seguramente la más conocida de sus obras netamente orquestales. No se podría decir que es una de las grandes obras de la historia de la música, ni mucho menos, sin embargo, es una partitura muy estimada por los melómanos de…
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