Dirigida de modo lucido por el nicaragüense Giancarlo Guerrero, quien por muchos años residió y realizó estudios musicales en nuestro país, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) reanudó la temporada oficial, el viernes, en el Teatro Nacional, ante una asistencia numerosa, entre la que se hallaban, dichosamente, muchos jóvenes.La primera mitad del séptimo concierto incluyó dos famosas muestras de humorismo musical: la conocida como El adiós, de Franz-Joseph Haydn (1732-1809), representante eximio del clasicismo austríaco, y Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel de Richard Strauss (1864-1949), figura señera del posromanticismo alemán.En la segunda parte se presentó el costarricense Jacques Sagot como solista en el Concierto N° 2, en do menor, para piano y orquesta, opus 18, de Serguei Rachmáninov (1875-1943), compositor emblemático…
Comentarios