Creo que la primera vez que escuché la voz de José Carreras fue en una emisión radiofónica en donde el tenor catalán cantaba el ‘Lamento di Federico’ de Cilea. Y recuerdo, como si fuese ayer, cómo quedé subyugado, seducido y hasta conmovido por la forma en que aquél cantante, cuya verdadera proyección ignoraba en aquellos instantes, me revelaba el intenso y apasionado drama de la solita historia del pastore. De ahí a profundizar en su legado discográfico, oficial y extraoficial, sólo había un paso. Así que poco tardé en descubrir verdaderos tesoros de su trayectoria profesional, sobretodo de la década de los setenta cuando aún no habían sido mermadas su facultades vocales posiblemente debido a sus posteriores y cada vez más contínuas incursiones en un repertorio no del todo adecuado para sus condiciones vocales (¿llegó a pensar…
Comentarios