La verdad es que era impactante la imagen de la larguísima fila de espectadores que se disipaba hacia el final del paseo contíguo al Gran Teatro. Todos ellos iban adentrándose lentamente en el coliseo cordobés con sus entradas en mano para el primer concierto de la temporada de abono de la Orquesta de Córdoba. Una convocatoria que consiguió agotar las localidades disponibles con lo que el ambiente en el interior de la sala era espléndido. Así pues, inmejorable comienzo de curso en este sentido para la orquesta cordobesa que, además, ha aumentado considerablemente el número de abonados continuando de esta forma la línea ascendente de los últimos años.El reclamo de cara al gran público era evidente y tenía nombre propio: Antonio Vivaldi (1678-1741) y sus celebérrimas Cuatro Estaciones, los cuatro primeros conciertos del ciclo Il cimento…
Comentarios