Desde las primeras notas de la Suite en do – la nº 3 – tuve la impresión que nuestro solista de la tarde se sentía más a gusto que la víspera. Ostentaba una mayor libertad, y un mayor atrevimiento de afrontar riesgos. Así quedaron aún más evidentes todos los recursos técnicos de que dispone, que son extraordinarios, y que lo convierten sin duda en una de las estrellas de su instrumento, en la actualidad.Si bien él insiste que no quiere hacer historicismo puro –por ejemplo, utilizando un violoncello barroco y cuerdas de tripa– cosa comprensible cuando se aprecia el precioso sonido de su violoncello italiano, contemporáneo de Bach, las innovaciones de los últimos 20 años han dejado su marca, no obstante: También en esta velada su vibrato fue sabiamente administrado: Más del 80% del tiempo no lo utilizaba. Y –al contrario del concierto de…
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