Fue un auténtico lujo contar con la presencia, en Madrid, de nadie menos que Alfred Brendel, el veterano pianista – tiene 72 años – tocando Beethoven con su hijo Adrin, un joven y excelente ‘cellista. ¡Tenía que ser Beethoven! Brendel, más que nadie, hizo de la música del genio de Bonn su especialidad, y la penetró como nadie desde los tiempos de Arthur Schnabel. Beethoven es su mundo, se podría decir. Allí él se encuentra a sus anchas, sabe extraerle la última gota de sabiduría, todo ello con mucha sencillez y enorme devoción. Que en este quehacer cuente además con un familiar, su propio hijo, que a esta altura de la vida le depara la satisfacción de poder mantener un diálogo de alto vuelo artístico, debe constituir un raro privilegio –sobradamente merecido, por cierto.En sendos programas –el otro tendrá lugar en Febrero del 2004– padre…
Comentarios