Al igual que en su presentación anterior, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y el nuevo director titular, Chosei Komatsu, fueron aclamados de pie por los oyentes reunidos en el Teatro Nacional, el viernes, al finalizar el undécimo y penúltimo concierto de la temporada actual.El motivo del entusiasmo del público numeroso fue la lectura admirable que el director y el conjunto plasmaron de la Sinfonía n° 9, en mi menor, opus 95, de Antonín Dvorák (1841-1904), eximio representante del posromanticismo checo.La pieza culmina la producción sinfónica del compositor y es conocida como Sinfonía del Nuevo Mundo por haber sido escrita durante la estadía del músico en los Estados Unidos y estrenada, en Nueva York, en 1893. Sin embargo, como aclara Jacques Sagot en sus explicativas y pertinentes notas al programa de mano, las supuestas influencias…
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