Hombre, Judith sólo le pedía que le diera todas las llaves, y que las quería por amor. Parece que, como estaban destinados a ser sólo personajes de una 'balada de la vida interior', su autor, Bálazs, no les había explicado todo esto del simbolismo y por eso no lo habían hablado entre ellos y pasó lo que tenía que pasar. O sea que la pobre no se daba cuenta de que el Duque sentía su castillo como una especie de proyección anímica, que la tétrica mansión se había ido convirtiendo en su alter ego, en el símbolo de su personalidad, desarrollada después de varias relaciones sentimentales anteriores fracasadas. Ella creía que su amor por Barbazul haría feliz a éste y lo redimiría de su pasado; o sea, que no sólo estaba fatal informada por el autor –como todos los personajes, excepto algunos de Pirandello-, sino que tampoco leía la prensa…
Comentarios