En cierta ocasión hace ya más de diez años, viajando en tren de Milán a Florencia, me encontré frente a frente en el compartimento con un tipo larguirucho y canoso que no paraba de fumar. Tras observarle un rato, le espeté que se parecía a Frans Brüggen. Era Frans Brüggen. Conversamos un rato sobre las bondades de la gastronomía italiana y los vinos toscanos. Pero apenas hablamos de música, porque me atreví a decirle que, por más que respetaba su trabajo, nunca consideré que las orquestas de instrumentos antiguos debieran ir más allá del repertorio barroco. Hoy sigo pensando lo mismo.Y sin embargo, heme esta noche aquí, frente a dos obrones del repertorio más ranciamente clásico, y tocados por una de las más renombradas agrupaciones historicistas, justamente la que fundó Brüggen. Para quienes ya estén afilando sus colmillos retorcidos,…
Comentarios