Si empezamos por lo mejor, hay que decir que el Orfeón Pamplonés, actuando como Coro, se quitó la espina del triste papel que le hicieron hacer y del plantón que le pegaron el día de la inauguración del Baluarte demostrando una vez más la calidad de sus voces y su conjunción. Asombro de propios y extraños fue su saber cantar unidos, y parecer una sola voz. Se les entendió mejor que a cualquiera de los solistas. ¡Enhorabuena!.Le siguió en méritos la Orquesta 'Pablo Sarasate', que bajo la dirección del eficaz Miguel Ortega sacó chispas a la partitura. La simbiosis orquesta-director fue evidente a lo largo de toda la ópera y la forma de entenderla del maestro Ortega, seguro y poderoso, nos dio una Marina mas brillante de lo normal. Las trompas sonaron a gloria y el solo del intermedio del segundo acto tuvo luz propia.De aquí en adelante las…
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