Cuando hace unos días en estas mismas ciber-páginas les comentaba a ustedes el Egmont ‘auténtico’ que Frans Brüggen habría ofrecido en el Palau de Barcelona, lo hacía con la sordina provocada por el empleo de una orquesta de instrumentos antiguos. Y no es tanto porque uno prefiera el vibrato al calambre sino porque, en palabras de Ángel-Fernando Mayo, “los defensores de tocar al autor tal como éste oyó físicamente su música –lo que aplicado a Beethoven después de 1805 es un sarcasmo- deberían pedir también el regresar a las ciudades, a los horarios, a la alimentación, a los transportes y a la higiene del tiempo en que vivió cada compositor.”Así consta -¡y con cuánta razón!- en las notas recuperadas para el programa de mano de este concierto que la Orquesta Sinfónica de Galicia ofreció en su homenaje, aprovechando la puesta en atriles de…
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