¡Pobre Wilfred Owen! ¡Pobre poeta! Murió a los veinticinco años en una guerra que había denunciado con palabras descarnadas. Murió con la esperanza de que sus versos sirvieran de advertencia a generaciones posteriores, ya que no a la suya, reventada en la contienda. Vana esperanza. Era aquélla la Primera Guerra Mundial. Después, ya se sabe lo que vino. Se sabe, se olvida y sigue viniendo ahora. El Réquiem de guerra de Britten, sobre el texto litúrgico y poemas de Owen, se estrenó en Valencia un día antes de que murieran siete españoles en Iraq. Españoles o lapones, debería importarnos lo mismo, a no ser que nos estemos volviendo locos. Nadie tiene la exclusiva del sufrimiento humano. Nuestro dolor no es mayor que el de cualquier otro. En los versos de Owen que Britten musica conversan dos soldados, un británico y un alemán, que han…
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