Pues mire usted por donde va a venir bien aquí contar aquello que le respondió el padre del niño al ‘profesor’. En aquellos tiempos en que casi ni existían fosos en los teatros dice el niño: “Papá, papá ¡ya vienen los músicos!” y el componente de la orquesta le dijo, muy serio y digno, al niño: “Chaval, no somos músicos ¡somos profesores!”. Entonces el padre no tuvo mejor ocurrencia que decirle a su hijo: “Si, hijo mío, músicos eran Händel, Mozart, Haydn, Beethoven y otros así. Este señor no es músico”. Digo esto, porque iba a hablar de la profesionalidad de los músicos que componen la ‘Pablo Sarasate’ y no me gustaría que ninguno se me ofendiera por llamarlo así. Su profesionalidad está de sobra demostrada en diferentes ocasiones y se ha puesto de manifiesto otra vez al tener que juntar los ensayos de la partitura de Messiaen con la de…
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