Nadie podrá negar mi aprecio por este auditorio y mi entusiasmo porque en Navarra y en las inmediaciones de Pamplona haya otro espacio donde asistir a espectáculos escénicos y musicales. Ahí está el ejemplo de lo publicado el 24 de julio de este mismo año. He dudado mucho antes de ponerme a escribir esta crítica que quisiera ser piadosa, pero que no lo puede ser porque sería engañar a los que han hecho esta obra y a los que esto lean y, sobre todo, a mi mismo. Así que ahí va.Envidio la capacidad de convicción y de comunicación de Enrique Santiago, gerente del auditorio en el que se estrenó esta supuesta ópera y autor del libreto y de la trama, para arrastrar a los demás responsables a hacerse a la mar con esta débil barca.Si empezamos por lo bueno, para acabar antes, habrá que decir que se salvan de la quema las luces, que estuvieron…
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