De vez en cuando, un programa tradicional, tocado por un conjunto cargado de tradiciones, nos traslada medio siglo atrás, al inicio de nuestra era tecnológica, cuando aún sabíamos tomar las cosas con mayor calma y sosiego que hoy en día. Era otra cultura, donde había apego a la tradición, mucho respeto ante la sabiduría de los viejos, cuya inteligencia se apreciaba.Precisamente esta impresión daba el cuarteto Borodin: Un trío, dos violinistas y un viola, sentados enfrente de un sabio octogenario (casi – Berlinski cumple 79 este año), inspirándose en su sencilla manera de tocar su instrumento, el ‘cello, impartiendo lecciones de pureza y calidad. A pesar de sus años, Berlinski toca aún como un joven – y solamente en contados momentos un portamento algo excesivo delata que las fuerzas de antaño se van mermando.Pero eso es peccatta minuta…
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