Seguramente no seré el primero ni el último en denunciar la manifiesta decadencia de los programas de recitales líricos hacia actos que exigen cada vez menos cultura musical.La canción popular, sin duda, se merece un puesto en la escena artística, pero ¿debe buscar su lugar entre la canción lírica clásica? De seguir así podríamos encontrarnos con que a algún intérprete lírico de reconocido prestigio se le ha ocurrido incluir en su programa Asturias patria querida o algún himno equivalente a la resaca. Sarcasmos aparte, está claro que este tipo de actos y, sobre todo, estos intérpretes (dítese, Carlos Álvarez, o Juan Diego Flórez, que últimamente le está cogiendo apego a la canción popular Peruana) no son los más apropiados para entonar la música que tradicionalmente les ha correspondido interpretar a otros. Como me dijo una señora (que…
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