Un siglo y medio de música para clave, prácticamente un recorrido por todo el período Barroco, a través de algunas partituras de compositores franceses y alemanes, con detallito español para acabar, tuvo a bien ofrecer el señor Leonhardt al reducido público que asistió a su recital torrentino. Público que acabó, lo diremos ya, encantado. Y no fue para menos. Es un privilegio que por doce euros uno pueda disfrutar de una leyenda que se mantiene viva y activa. Porque este clavista holandés no es ninguna reliquia. Sus dedos siguen obrando el milagro de extraer música de la delicada cajita (con perdón de los puristas). ¡Y de qué modo! Siguen imponiendo su presencia elegante, su distanciamiento cortés, la profundidad con la que parece justificar todo lo que hace.Sin embargo, no es una máquina fría e infalible. Corría demasiado aire por el…
Comentarios