Los resultados artísticos de las compañías itinerantes de zarzuela son notoriamente irregulares, de modo que la medida crítica para valorar Lo mejor de la zarzuela, antología escenificada por la Fundación de Arte Lírico de Bogotá, que se estrenó el viernes en el teatro Melico Salazar, debe tener la flexibilidad suficiente para no pecar del lado de la exigencia impráctica.Algunos podrán tildarme de indulgente, pero el espectáculo no ha sido lo peor que se ha visto en su género en el país, como tampoco ha sido lo mejor. Entre los aspectos más logrados estuvieron, en lo escenográfico, el vestuario vistoso y los hermosos telones pintados y, en lo lírico, el entonado desempeño del coro y de algunos solistas, que señalaré más adelante.Pese a las coreografías sencillas, el cuerpo de baile se portó muy desigual: aceptable en el chotis ‘El Pichi’…
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