Para quién se ha criado artísticamente en los teatros de herraduras decimonónicos, una visita al Muziektheater (sede de la Opera de del Estado los Paises Bajos, Stopera en la jerga local) es una experiencia rejuvenecedora. Nada de espectadores alargando el cuello como jirafas para poder ver desde el costado, y nada esos palcos separados por tabiques, o de antepalcos de doble o triple propósito, menos el de apreciar una opera. Este moderno teatro es de asientos cómodos y visión perfecta y, a diferencia de La Bastilla, ofrece una sensación de inmediatez entre la sala y la escena que facilita la participación de la audiencia en la acción dramática. Es una participación esencial, porque, he aquí la decisiva filosofía detrás del nombre de Muziektheater, la ópera es fundamentalmente ‘teatro musical’, consistente en puestas en escena donde no…
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