El concierto del pasado martes ha evidenciado una vez más el talento del pianista húngaro András Schiff. El programa, clásico en su esencia, se extendió por más de dos horas que fluyeron fugazmente, al final sendos regalos que el auditorio agradeció expectante. El músico tiene acostumbrado a nuestro público a interpretaciones de gran dominio, desde Bach, Mozart hasta Schubert o Bartók; sin duda domina todos los estilos con gran elocuencia. Precisamente la jornada terminó con obras de estos dos últimos compositores, cuya sonoridad envolvió el ambiente de un aire romántico y nostálgico.Artistas incansables como Schiff son los que hacen que la música se eleve hasta niveles insospechados. En escena lo da todo, su presencia muestra una economía de recursos envidiable. Su expresividad en la Sonata en fa menor (1793) a través de la claridad en…
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