El poder de convocatoria del flamante director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), Chosei Komatsu, notable en el lleno de la gala de apertura de la temporada oficial 2004 y en los de las tres últimas presentaciones de la temporada anterior, quizá fue aumentado aun más por el atractivo de un joven solista en el piano, el virtuoso polaco Raphael Lustchevsky.El viernes, para el segundo concierto de abono de la OSN, el Teatro Nacional (TN) estaba repleto, y el público premió con prolongados y entusiastas aplausos las ejecuciones enjundiosas plasmadas por los músicos de tres obras importantes de sendos egregios compositores del posromanticismo europeo.Sobre el Concierto n° 2 en sol menor para piano y orquesta opus 22, del francés Camille Saint-Saëns (1835-1921), las malas lenguas musicales sostienen, acaso más en broma que en…
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