En principio fue el silencio: un silencio denso, fuliginoso [ Introito: una dedicatoria en rótulos velados como por el humo de un horno ominoso e innombrable] // en el que la luz se fue disolviendo para dejar nacer entre penumbras, como un dolor sordo, [El Muro de Jerusalén; no es el único... ] // el opaco rumor del canto de tres contrabajos, [ ...contra el que choca mil veces el Hombre; las lamentaciones que allí se escriben...] // apenas el germen de un canon que va surgiendo de lo más hondo del dolor de la memoria [ ...no son las únicas que muerden el alma.] // y que va creciendo [Las alambradas de espinos...] // muy, muy despaciosamente, [...cada vez más numerosas, cada vez más grandes, más espesas; y, detrás, ...] // sin que se note su avance, como si quisiese pasar inadvertido, pero denso y saturado como un mal sueño. [...…
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