Esta fue la primera vez que oí al Cuarteto Prazak (lo que significa “de Praga”) en vivo, y desde las primeras notas pude advertir que aquí teníamos cuatro músicos de pura sangre, haciendo música para su propio deleite, y por ende, para aquellos que los escuchaban. Es un verdadero placer oír a estos cuatro hombres, cuya edad promedio estimo está alrededor de los 45 años: el sonido que producen es muy grato al oído, y su manera de frasear es de una unanimidad asombrosa. Representan lo mejor de la escuela centro-europea de arcos, afinación perfecta, y una inteligencia musical que desentraña hasta lo más abstruso del lenguaje schönbergiano más avanzado.Es además admirable que se hayan dedicado a este repertorio, y que puedan afrontar en dos días seguidos, y con la mayor solvencia, obras de la complejidad y dificultad de ejecución como lo son…
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