Creo no incurrir en herejía si digo que no todos los grandes compositores sinfónicos se han distinguido por ser orquestadores originales, aunque por contra los buenos orquestadores acostumbran a ser grandes compositores. Esto viene a cuento de que el nexo de unión del programa de esta noche estriba en la alta calidad de las orquestaciones de las obras presentadas, debidas a compositores enormes; o al menos de las dos últimas obras, porque respecto de la primera me asaltan unas cuantas dudas.Lo que hizo Arnold Schönberg con el Cuarteto con piano en sol menor de Johannes Brahms fue, claramente, trasladar a orquesta completa –completísima- una obra camerística, y su mérito está en la humildad de no pretender una composición nueva sino únicamente una orchesterfassung. Lo que ha hecho Alessandro Cadario (Varese, 1979) con el glorioso tema…
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