Un largo y difícil programa – casi dos horas sólidas de música – con sendas obras de la 2ª Escuela de Viena, temida por los intérpretes por sus escollos técnicos, y un Quinteto, el de Bruckner, que tiene una problemática muy propia como veremos más adelante: solamente avezados camaristas pueden enfrentarse a semejante reto, y es de notar que ningún conjunto de cámara español ha intentado algo que se le parezca hasta ahora, ni lo ha de hacer en un futuro cercano, si la formación de profesionales continua apegada a su anquilosado sistema, a pesar de su total fracaso.De entrada diré que el Cuarteto Casals no solamente salió airoso, sino triunfante de este difícil encargo del Liceo de Cámara. Lo que más me gusta es la diafanidad de su sonido: dentro de una perfecta coordinación de conjunto surgen, no obstante, las diferentes voces de los…
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