El concierto estaba dedicado o se celebraba a beneficio del Unicef - Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia-. Aprovechando tal circunstancia, fue presentado por dos encantadoras y parlanchinas adolescentes, alumnas según ellas mismas dijeron de un conservatorio privado de la ciudad, que antes de su inicio nos hablaron del UNICEF (poco) y de lo bonito que es oír música (bastante), algo de lo que una buena parte de los que allí nos congregamos cada semana ya estamos suficientemente convencidos, G. a D.Pero como nunca por mucho trigo es mal año, y por si acaso se puede convencer de ello a alguno de los que aún van con otras motivaciones (que habelos, hainos), pues bienvenidas sean las arengas a favor de Euterpe y sus huestes. Aunque, a decir verdad, hace más por la afición la mera escucha de buenos conciertos, como lo fue sin duda…
Comentarios