El dúo de la premiada violinista polaca Kalina Macuta y el no menos premiado pianista catalán Daniel Blanch nos hizo disfrutar de un concierto de programa heterogéneo que fué de menos a más.No querría que esto se entendiera como un reproche pero la primera parte del concierto pecó de "oficialidad". Me explicaré. Ya fuese por los propios nervios de un principio, o por la propia autocrítica que debe tener cualquier músico en activo, o por el acecho de unos micros dispuestos a grabar cualquier imprecisión técnica, o el perpetuo vibrato del "metro" bajo los cimientos del Casal, el concierto estuvo condicionado en un principio. Generalmente cuando la situación no es muy favorable y debemos escoger nuestra interpretación, los músicos encontramos la más clásica, la que ya hemos escuchado antes, la versión oficial. En un principio Macuta y…
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